Último día disfrutando de viaje a Bucarest [Capítulo 5]

Llegamos al último episodio de nuestro viaje a Bucarest

Era martes por la mañana, nuestro último día en Bucarest. Había que aprovecharlo.

Carlos y yo tenemos cierta debilidad por el mundo animal, así que decidimos ir al Museo de Historia Natural de Bucarest.

Viaje a Bucarest: De camino al Museo de Historia Natural, andando por supuesto, ni de coña taxi.

viaje a Bucarest

viaje a Bucarest ciudad

Y llegamos. Hay que decir que pese a los elogios que había leído por internet, no es gran cosa. Muy interesante para los niños, pero…

«Muy de lejos de ser uno de los mejores museos de Historia Natural de Europa como había leído. Eso sí, ante la decepción, diversión ;)»

viaje a Bucarest museo de historia natural

viaje a Bucarest dinosaurio museo historia natural

Cuando salimos del museo, tomamos un café en el McDonals más cercano y nos dirigimos al edificio del Museo de la Opera.

viaje a Bucarest edificio opera

El Jardín Botánico quedaba cerca así que decidimos ir. Cuando llegamos había una larga cola y sinceramente… los jardines botánicos tampoco son de especial interés para nosotros y no iba a ser diferente en nuestro viaje a Bucarest. Así que decidimos volver, pero estábamos cansados y no queríamos coger un taxi por habernos timado de aquella manera el último.

—¿Probamos UBER? —Preguntó Carlos.

—Me has leído el puto pensamiento tío. —Respondí y continué. —Una chica que conocí en Malasia lo usaba constantemente. Debe de ser fácil.

En unos pocos minutos ya teníamos a nuestro conductor recogiéndonos. Coche impecable y ni si quiera hablamos con él. Hemos tenido taxistas en nuestros viajes que no cerraban la boca y la mitad de cosas ni las entendían. No se si porque se aburren o porque son así, pero hay que entender que no siempre los pasajeros tiene ganas de hablar.

El viaje nos costó 7 lei. No llegó a 2€. Desde entonces se ha decidido que UBER para siempre.

Esa tarde decidí tener una de mis tardes de salir solo por la ciudad y a ver qué me sorprendía.

La faceta familiar de los parques de Bucarest

viaje a Bucarest parque reloj

Este reloj que presidía la entrada y el pasillo central hacia el fondo del que salían los ramales que extendían a sus lados lagos y árboles.

viaje a Bucarest parque bancos

Curiosa forma de colocar los bancos del parque. Todos continuados e incluso sillas fijas.

Pese a ser martes, estaba lleno de padres y niños. Algo que creo que de alguna manera se ha perdido en España. Demasiados entretenimientos digitales…

Volví al apartamento y fuimos a cenar al famoso Caru’ cu Bere. El sitio estaba lleno y nos sentamos fuera. Por dentro solo pude echar un vistazo y la verdad es que la decoración es brutal.

viaje a Bucarest caru cu bere

viaje a Bucarest caru cu bere

Carlos se pidió una pata de cerdo y yo juraría que le pusieron el cerdo entero. Genial la comida y el servicio de este lugar. Pese a que en TripAdvisor leí numerosas críticas sobre el servicio a nosotros nos trataron genial y eso que el restaurante estaba lleno de gente.

Al día siguiente nos despertamos a las 4 para pillar un UBER e ir al aeropuerto (22 lei).

viaje a Bucarest palinca

Como curiosidad, en el dutyfree encontré esta «poción» de Drácula. Es palinca, un licor jodidamente fuerte que se hace en Rumanía.

Lo cierto es que este viaje a Bucarest y en general a la zona de Transilvania, nos dejó pequeñas anécdotas pero ninguna gran aventura. Eso sí, mucho en lo que reflexionar sobre todo en las apariencias y en los estereotipos que se rompen al conocer Rumanía.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *